Reajuste de la ortografía; cristerio etimológico y fonético
Durante los siglos XVI y XVII, ocurrió un proceso de cambio fonético, que debe haber comenzado ya en el siglo XV, que se puede resumir en tres etapas principales:
1: Se perdió la oposición sonora/sorda, a favor de las sordas, reduciéndose así los seis fonemas a tres: /t͡s/, /s/ y /ʃ/.
2: La predorsodentoalveolar africada sorda /t͡s/ primero se fricativizó, resultando en una [s] predorsodental (como en la pronunciación actual de las variedades americanas y zonas andaluzas seseantes), luego en las variedades septentrionales se adelantó su punto de articulación hacia el sonido interdental fricativo sordo /θ/. Cabe destacar que en algunos dialectos no se dio el cambio hacia /θ/ (Andalucía, Canarias, América), sino que se mantuvo como [s] predorsodental, y además la /s/ apicoalveolar pasó también a predorsodental en Andalucía, Canarias e Hispanoamérica (las zonas de seseo).
3: La prepalatal (o postalveolar) fricativa sorda /ʃ/ (cf. la sh inglesa o la ch francesa) pospuso su punto de articulación velarizándose /x/, dando el sonido moderno de la j y la g (ante e/i) actuales. Aunque se supone que había un estado intermedio entre /ʃ/ y /x/, que correspondería a [ç] (como la ch en la palabra alemana ich, "yo") y que después se velarizaría. La aparición del sonido velar se documenta por primera vez para el área de Sevilla, donde parece tener su origen.
Durante los siglos XVI y XVII, ocurrió un proceso de cambio fonético, que debe haber comenzado ya en el siglo XV, que se puede resumir en tres etapas principales:
1: Se perdió la oposición sonora/sorda, a favor de las sordas, reduciéndose así los seis fonemas a tres: /t͡s/, /s/ y /ʃ/.
2: La predorsodentoalveolar africada sorda /t͡s/ primero se fricativizó, resultando en una [s] predorsodental (como en la pronunciación actual de las variedades americanas y zonas andaluzas seseantes), luego en las variedades septentrionales se adelantó su punto de articulación hacia el sonido interdental fricativo sordo /θ/. Cabe destacar que en algunos dialectos no se dio el cambio hacia /θ/ (Andalucía, Canarias, América), sino que se mantuvo como [s] predorsodental, y además la /s/ apicoalveolar pasó también a predorsodental en Andalucía, Canarias e Hispanoamérica (las zonas de seseo).
3: La prepalatal (o postalveolar) fricativa sorda /ʃ/ (cf. la sh inglesa o la ch francesa) pospuso su punto de articulación velarizándose /x/, dando el sonido moderno de la j y la g (ante e/i) actuales. Aunque se supone que había un estado intermedio entre /ʃ/ y /x/, que correspondería a [ç] (como la ch en la palabra alemana ich, "yo") y que después se velarizaría. La aparición del sonido velar se documenta por primera vez para el área de Sevilla, donde parece tener su origen.
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